Praderas adhesivas

14 Julio, 2008 by banclad

Hasta hace un tiempo, el aburrimiento era un factor inexistente dentro de mi vida. Jamás me aburrida teniendo algo que hacer. Si no estaba haciendo nada que demande un esfuerzo físico lo más probable era que estuviese destilando ideas. Eso de “destilando ideas” se me ocurrió al analizar ese proceso de rearmar pensamiento, organizarlos y sacar nuevas conclusiones. La sensación al lograr un nuevo pensamiento o solución es similar a la expresión que se ve en el rostro de Dr. House, cuando este obtiene la respuesta que buscaba faltando diez minutos para que termine el capítulo. Es un éxtasis hermoso, mucho más satisfactorio y menos agotador que un orgasmo -un orgasmo en solitario, claro está-.

Y no creo que haya mejor cosa que combinar la tarea de pensar y analizar mientras se hace una caminata o al ritmo de un trote. La hermosura y esplendor que se aprecian al momento de caminar descalzo sobre la arena de una punta a la otra de una bahía, con un ocaso que acaricia la piel con un cálido abrazo, realmente no tiene precio. Es un éxtasis único para mí y, dejando de lado las subjetividades del asunto, creo que para muchas personas también.

Llegué a descomponer temas como el amor, la vida, la naturaleza, la existencia y el propio universo en esa mesa de debates mental. Y debo agregar que, en parte, esa actividad es culpable del momento que estoy viviendo ahora mismo y que se viene arrastrando desde hace dos años y medio.

Al margen de todo, es penoso reconocer que hace mucho que no logro destilar ideas de esa forma. Hasta hace tres años solía hacerlo sin problemas mientras caminaba o viajaba en bus. Ahora tengo suerte si logro hacerlo cada dos semanas y sacar una o dos. Realmente eso me frustra mucho. Mucho más si tengo en cuenta que esos momentos de reflexión fueron remplazados por el aburrimiento. El dichoso aburrimiento.

Ese aburrimiento no vino solo, sino que está potenciado por el estrés y la falta de actividad física y, sobre todo, mental. No es que no llegue a pensar o esté en un cutre tirado todo el día sin hacer nada de nada. Esto es algo mucho peor de lo que me esperaba. No se si sepan lo que es vivir en una celda de cristal. Es algo parecido a tener las herramientas y no poder producir; o tener la pintura y los lienzos, y no poder pintar; o tener un instrumento y el conocimiento para tocarlo, y no poder hacerlo. Es terriblemente frustrante. Lo mismo sucede con mis ganas de ir a correr, teniendo una pista de competición a cuadra y media de mi casa, y no poder ir por algo que no sé que es. Más frustración.

Creo que con estas entradas que comparto conmigo mismo logre romper esos bloques.

Pendiente

14 Julio, 2008 by banclad

Es terriblemente horrible levantarse a la mañana con un cansancio que sólo se puede lograr luego de haber trabajado en la construcción de la pirámide de Keopts. Mis músculos no dejan de dolerme pidiendo a gritos algo de ejercicio y yo sigo sin poder dárselo. Y eso es terrible porque lo necesito urgentemente, no por mi estado físico principalmente, sino por el mental. Correr me pone más feliz.

Así es como uno puede padecer una mañana cualquiera. Levantarse por nada equivale a derrochar la oportunidad de seguir durmiendo para luego despertar, ir al baño, mirarse al espejo y analizar cómo harían las restantes 68.265.586.648 personas de este mundo para seguir adelante. Eso me deprime bastante y trato de no regresar a mis mullido Limbo, porque hace mucho que carezco de sueños.

Puede que no signifique nada, pero esta entrada llevaba pendiente más de cinco años y medio.